Durante décadas, miles de niñas y niños indígenas crecieron escuchando la misma recomendación de sus padres y abuelos: “no hablar su lengua fuera de casa”, la advertencia no nacía del rechazo familiar, sino del miedo.
Durante décadas, miles de niñas y niños indígenas crecieron escuchando la misma recomendación de sus padres y abuelos: “no hablar su lengua fuera de casa”, la advertencia no nacía del rechazo familiar, sino del miedo.