Durante los 11 años y medio que estuvo al frente de la diócesis de Ciudad Altamirano, monseñor Maximino Martínez Miranda reconoció que integrantes de grupos delincuenciales acudían a las misas para escuchar los mensajes de la Iglesia. Aunque evitó el contacto directo con ellos, les hizo un llamado a abandonar el mal y buscar el camino del bien.