El Estado de México concentra más de 100 especies con alto valor proteico y bajo impacto ambiental, aunque su consumo persiste en comunidades indígenas y enfrenta estigmas, escasez y encarecimiento
El Estado de México concentra más de 100 especies con alto valor proteico y bajo impacto ambiental, aunque su consumo persiste en comunidades indígenas y enfrenta estigmas, escasez y encarecimiento