La pérdida de hábitat y la expansión de las zonas urbanas han llevado a estos roedores a instalarse en parques, jardines y áreas verdes. Especialistas advierten que alimentarlas puede alterar su comportamiento y afectar su salud.
La pérdida de hábitat y la expansión de las zonas urbanas han llevado a estos roedores a instalarse en parques, jardines y áreas verdes. Especialistas advierten que alimentarlas puede alterar su comportamiento y afectar su salud.