La obra de 120 metros cuadrados del artista Rover transforma la Plaza Estado de México en un espacio de identidad comunitaria donde convergen raíces indígenas, naturaleza, memoria local y la pasión por el Mundial 2026
La obra de 120 metros cuadrados del artista Rover transforma la Plaza Estado de México en un espacio de identidad comunitaria donde convergen raíces indígenas, naturaleza, memoria local y la pasión por el Mundial 2026