Entre evidencia científica, saberes ancestrales y el trabajo de mujeres que mantienen viva la herbolaria en comunidades del Estado de México, se resguarda un patrimonio biocultural que aún cura, alimenta la economía local y lucha por no desaparecer.
Entre evidencia científica, saberes ancestrales y el trabajo de mujeres que mantienen viva la herbolaria en comunidades del Estado de México, se resguarda un patrimonio biocultural que aún cura, alimenta la economía local y lucha por no desaparecer.