La dificultad para conseguir maguey y madera de colorín, la competencia de piezas de cartón y papel y la necesidad de encontrar nuevos artesanos ponen a prueba la permanencia de una tradición que se mantiene en talleres familiares
La dificultad para conseguir maguey y madera de colorín, la competencia de piezas de cartón y papel y la necesidad de encontrar nuevos artesanos ponen a prueba la permanencia de una tradición que se mantiene en talleres familiares