Millones de personas han jugado fútbol sin preguntarse por qué los balones tienen esa forma. Detrás de sus característicos pentágonos y hexágonos existe una historia que conecta las matemáticas, la ingeniería y hasta una molécula de carbono.
Millones de personas han jugado fútbol sin preguntarse por qué los balones tienen esa forma. Detrás de sus característicos pentágonos y hexágonos existe una historia que conecta las matemáticas, la ingeniería y hasta una molécula de carbono.