El corredor de casi dos kilómetros sobre la antigua carretera México-Pachuca pasó de ser una zona oscura e invadida a un espacio iluminado con banquetas, pavimento y cultura.
El corredor de casi dos kilómetros sobre la antigua carretera México-Pachuca pasó de ser una zona oscura e invadida a un espacio iluminado con banquetas, pavimento y cultura.